Resoplando

por

Carlos Marín Gabiña

Al principio el mar, la tierra y el viento luchaban por encontrar su lugar. Las fuertes olas arrasaban vastos terrenos, el viento balanceaba la arena de un lugar a otro sin respiro. La tierra tenía serios problemas para situarse, así que decidió realizar un trato con el mar, dejando pasar el agua de las montañas hasta el mar, con la condición de que no se quitasen espacio, el viento enfurecido siguió arrasando con huracanes y torbellinos todo ante su paso.

La clase de hoy no era especialmente interesante, la profesora seguía el temario del libro como si no hubiese cosas más allá de esas líneas, por cada párrafo echaba una miradita al reloj y otra a Careen Simon. Me encantaba observar como se acariciaba el pelo con sus delicadas manos, podría estar horas resoplando e investigando en ese mar de curvas, creo que nunca me cansaría. Seguía mirando sus hermosos movimientos cuando la profesora me interrumpió.

-¡Jonathan!.

-¿Qué?.

-Podrías bajar de las nubes y realizar el resumen del texto.

-Sí señorita Macdonal, respondí.

Toda la clase me miraba y se reían pero a mi sólo me importaba que ella también se estuviese burlando, en aquel momento el director entro en el aula. Las risas se convirtieron en silencios y las miradas se centraron en el anciano regidor.

-Profesora Macdonal, salga un momento, dijo el director con voz seria.

La profesora salió de la clase con el director sin mencionar palabra alguna.

Los murmullos empezaron a florecer en la clase.

-¿Qué pasará?, decía mi compañero de mesa.

No respondí a mi compañero porque tenía algo en mente, me levante de la silla y me fui acercando al pupitre de Careen y según me acercaba el corazón me latía con más fuerza, cuando estaba a menos de un metro de su pupitre ella se giro para revelarme su deslumbrante rostro. Sus ojos negros achinados se me clavaron en el alma.

-¡Por fin llegué hasta su mesa!, pensé.

Ya estaba completamente desarmado,  sólo pude decirle tartamudeando.

-¿Te apetece salir esta tarde?.

Ella sonrió y miró hacia la puerta del aula, la profesora Macdonal estaba ya dentro mirándome.

-¡Jonathan siéntate!, Gritó.

La profesora parecía bastante preocupada por las noticias del director cuando nos dijo que bajásemos todos al salón de actos, algunos preguntaban porque teníamos que bajar, pero ella sólo nos respondía que el director nos lo explicaría abajo. Según bajaba por las escaleras me fijé que todas las clases estaban hiendo al mismo sitio, los profesores mostraban todos cara de póquer, algo gordo tenía que suceder para convocarnos a todos en el salón de actos.

Entramos en una sala bastante espaciosa con sillas plegables apiladas al fondo del recinto, todos cogían sillas y las colocaban por orden en filas, mirando hacia el teatro, cogí mi silla y me coloqué al lado de Careen a ver si respondía a mi pregunta, ella me miró pero no pronunció palabra, parecía asustada.

Me puse cómodo en la silla, miré hacia el fondo de la sala y recordé el sueño que tuve la noche pasada, era un sueño con un principio bastante feliz, Careen y yo estábamos juntos, ¡Escúchenme! estábamos juntos, no se los motivos pero hay la tenía a mi lado y parecía alegre y contenta, todo transcurría en una plaza,  había militares en una especie de fusilamiento, para mi sorpresa empezaron a salir de una caseta compañeros de clase y los pusieron tumbados en el suelo boca abajo en una fila, Careen se alejo de mí y gritó algo que no pude entender, un militar la miró y se acerco a ella, me puse en tensión, la cogió de la mano y la puso en el suelo junto a los demás compañeros, todo estaba perdido, matarían a mi vida, mi amor, que por fin la tenía junto a mí, el fusilamiento empezó, disparos a la cabeza de uno en uno, me levante y salí corriendo hacia Careen, la cogí de la mano y la levante del suelo, corrimos por la plaza, los gritos de los militares eran bastante claros ¡disparen!, ¡disparen!, según corríamos pensé que esa hazaña fortalecería nuestra relación, los disparos impactaron sobre nosotros, pero no sentía dolor sólo la sensación de haber hecho lo correcto.

El directo subió al teatro y dijo.

-Un huracán se acerca a nuestra ciudad, nos quedaremos en el salón de actos hasta que pase, es el sitio más seguro del colegio, no os preocupéis-

Los gritos y los miedos inundaron la sala, Careen me cogió de la mano, en medio del jaleo el viento huracanado alcanzó nuestro colegio, se escuchaba un ruido muy intenso en el exterior, tomó mi mano con más fuerza, la luz se fue y la sala se agito aun más, en ese momento Careen ya estaba abrazada a mí y me dijo

-No me sueltes,  lo dijo con miedo

-No, no lo haré, no tengas miedo junto a mí,  respondí estrechándola.

Nos besamos bajo aquella atmósfera de gritos y miedos hasta que el huracán cesó.

Agradecimientos

A Patuca y a Dani

Por leerlo que ya es suficiente

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Published in: on enero 1, 2009 at 11:24 pm  Comments (11)